miércoles, 22 de octubre de 2014

los purepechas

Del nombre
El nombre del grupo mayense conocido como maya yucateco, probablemente se deriva de maya'o mayab; el término maya' se refiere al nombre del territorio, y se da a una serie de palabras afines como maya'wiinik: hombre de Yucatán, maya' xiiblal, maya'xch'uupal, maya't'aan: varón, mujer y lengua de Yucatán, respectivamente.
Otro posible significado de la palabra maya' sería ma'ya'ab: poco, no mucho; esto es, el lugar donde había poca gente o de gente escogida. Puede ser también una derivación de la expresión: ma'yaan ja', "no hay agua" o "lugar donde no abunda el agua". Incluso podría derivarse etimológicamente de máay ja': sitio o lugar donde se sedimenta o asienta el agua, donde existen cenotes en cuyo fondo se sedimenta el agua filtrada, pues máay significa polvo fino.
Localización
Los mayas de la península se localizan en los estados de Quintana Roo, Campeche y Yucatán.
Infraestructura
En la península, la red de carreteras cubre más de 10 000 km que benefician a los municipios de las tres entidades. Además, por Chetumal pasa la carretera internacional que comunica con Belice y Guatemala. La zona cuenta con terminales de autobuses, taxis, microbuses y de ferrocarril.
Hay aeropuertos en Mérida, Yucatán; en Cancún, Chetumal y Cozumel, Quintana Roo; y en Campeche. En el oriente y sur de la península hay pistas de aterrizaje para avionetas. En los centros urbanos hay servicio postal, telegráfico, de telex, telefónico, fax público, radio, sistema de satélites y servicios radiomarítimos, televisión por microondas, por cable y por satélite; el canal 13 de Mérida produce un noticiero semanal en maya.
Destacan los puertos de Campeche, Progreso, Celestúm, Ciudad del Carmen y Chetumal. Además cuentan con lugares de atracción turística como Cancún, Cozumel, Isla Mujeres, Telchac, Chierulub, Dzilam de Bravo, los astilleros de Lerma, Ciudad del Carmen, etcétera.
Antecedentes históricos
Hace unos 4 500 años un grupo proto-maya se estableció en Los Altos Cuchumatanes en el actual departamento de Huehuetenango, Guatemala; posteriorrmente, los mayas ocuparon los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas, parte de Tabasco, las repúblicas de Guatemala y Belice, y las partes occidentales de Honduras y El Salvador.
La cultura maya se ha dividido para su estudio en tres periodos históricos: el Preclásico (2500 a.C.-300 d.C.), el Clásico (300-900 d.C.), y el Postclásico (1000-1541 d.C.).
Durante el periodo Clásico se consolidó la teocracia dirigente de las ciudades-Estado, dándose la más alta expresión de la arquitectura religiosa y suntuaria; las ciencias matemáticas, el calendario, la escritura, las bellas artes y la astronomía. Desarrollaron técnicas hidráulicas y de cultivos intensivos, lo que permitió alimentar a una numerosa población. A mediados del siglo X, alrededor del año 900 d.C., las ciudades de la civilización maya fueron abandonadas.
En el Postclásico (1000-1524/41 d.C.), se reestructuró la sociedad maya debido a las influencias de grupos del Altiplano central mexicano, a través de los putunes de Tabasco que migraron a la península: los itzáes y los xiues. Hacia el año 987 se registró la llegada de Quetzalcóatl, difundiéndose el culto a Kukulcán (Serpiente Emplumada). Este periodo se caracterizó por una intensa actividad mercantil en un área que abarcaba desde el Altiplano central mexicano hasta Honduras. La ciudad-Estado más importante fue Chichén Itzá, destruida en el año 1250 d.C.
La sociedad maya estaba altamente estratificada: en la cúspide se encontraba la nobleza, políticos, sacerdotes y militares de alto rango; en seguida se encontraba un sector medio formado por campesinos ricos, profesionistas especializados y altos funcionarios y, por último, campesinos, pescadores y artesanos denominados macehuales. En el último estrato estaban los esclavos.
A la llegada de los conquistadores, los mayas se resistieron a la invasión; los españoles tardaron 19 años en someter el norte y parte del centro de la península, mientras que algunas provincias del oriente, del noreste y del sur se mantuvieron rebeldes o j-wíit-es, física y culturalmente alejadas del dominio español.
Los españoles impusieron la encomienda, que permitió controlar la mano de obra nativa y obtener tributo. En la segunda mitad del siglo XVIII, el sistema de encomienda fue sustituido por la hacienda maicero-ganadera por medio de la cual los nativos quedaban como asalariados endeudados.
Hacia 1820, los criollos se apropiaron de más tierras comunales de los mayas e incrementaron la producción de henequén y de caña de azúcar, cultivos que desplazaron al maíz.
En 1847 se inició la Guerra de Castas, en la que los mayas luchaban por la recuperación de sus tierras y de sus ancestrales derechos culturales; después de tres años de guerra, los insurrectos llegan a sitiar las ciudades de Mérida y Campeche; posteriormente, las tropas indígenas se retiran y los yucatecos aprovechan la oportunidad para recuperarse militarmente.
Para 1850 los rebeldes se internaron en la selva del oriente y sureste peninsular, en lo que actualmente es el estado de Quintana Roo. Desde allí reorganizaron sus ataques mediante tácticas guerrilleras. Hacia 1890 ya habían reestructurado su vida social en torno a sus creencias religiosas milenaristas, la agricultura y las actividades defensivas de guerrilla. Para 1901, las tropas federales arrasaron con el santuario "Chan Santa Cruz" (hoy Carrillo Puerto), bastión de los rebeldes, quienes se retiraron a otros poblados de la selva. En 1904 la parte oriental de la península es convertida en territorio nacional.
Hacia 1920, atraídos por la bonanza del chicle, gente de diversas partes del país llegaron a las regiones boscosas quintanarroenses; sin embargo, los mayas rebeldes organizaron sus propias cuadrillas de trabajo y no permitieron la entrada de extraños a su territorio; se pacificaron hasta 1936, llegando a acuerdos con las autoridades gubernamentales mediante los cuales sus nueve pueblos, reconocidos como zona maya, fueron dotados de un ejido en el centro de Quintana Roo.
Durante el Porfiriato, la situación social en el norte de Yucatán era deplorable para los campesinos mayas y los inmigrantes de origen yaqui, chino y coreano, quienes trabajaban como peones acasillados en los gigantescos plantíos de henequén, que abarcaban unos 50 km2 alrededor de la ciudad de Mérida. Después de la Revolución, se otorgó a estos trabajadores escasas parcelas de poco rendimiento. La manipulación del poder económico y político del grupo mestizo fue un obstáculo para que el reparto agrario fuera aplicado en forma efectiva. Entre 1920 y 1930 la tierra repartida fue mínima y casi toda ella, fuera del área henequenera.
Entre 1935 y 1938, bajo el régimen del presidente Lázaro Cárdenas, se llevó a cabo la expropiación del 70% de las tierras de las haciendas henequeneras y se incluyó a los peones acasillados entre los beneficiarios. A partir de 1938 se estableció el "gran ejido" henequenero organizado colectivamente con campesinos y ex hacendados, ahora pequeños propietarios, integrando una comisión reguladora de la producción que duraría hasta 1955; esta organización funcionó como una inmensa plantación estatal que no benefició a los indígenas. En 1955, el gobierno federal tomó el control de los ejidos henequeneros, disolviendo la comisión y colocándola bajo responsabilidad del Banco Nacional de Crédito Ejidal, sin embargo, la posesión de las máquinas desfibradoras, continuó en poder de los ex hacendados.
En 1963 fue creada la empresa paraestatal Cordemex, S.A. de C.V., misma que centralizaría toda la producción industrial henequenera; ésta sólo generó beneficios económicos y políticos a un pequeño número de funcionarios, por lo que en mayo de 1992, después de muchas protestas por parte de los cordeleros y campesinos, fue decretado el cierre definitivo de Cordemex. A los trabajadores del henequén se les dio una mínima indemnización.
Lengua
De acuerdo con la clasificación lingüística, el maya pertenece al grupo maya-totonaco que ha gozado de un desarrollo literario, especialmente durante la época de la denominada Guerra de Castas en la segunda mitad del siglo XIX, cuando los documentos oficiales eran escritos en maya.
Esta lengua es hablada por los nativos peninsulares y por una gran parte de la población mestiza que la utiliza como un elemento de interacción en sus relaciones sociales. Las zonas agrícolas maiceras presentan los porcentajes más altos de población monolingüe de maya.
Las mujeres emplean más la lengua maya que los hombres, y las nuevas generaciones hablan más el español que el maya, pues este idioma es relegado al ámbito doméstico.
Salud
Los mayas consideran que las enfermedades pueden ser de origen natural o provocadas por hechizos, envidias, o por seres sobrenaturales. Las enfermedades naturales o lu'um kaabil se deben a la constitución misma de la persona; las sobrenaturales ik'naal (viento) pueden ser provocados por "la pérdida del alma", los "malos aires", el "mal de ojo", la brujería o el desequilibrio entre los alimentos considerados como "fríos" o "calientes".
Los mayas acuden preferentemente con curanderos, y algunos de ellos tienen conocimientos de acupuntura; las comadronas atienden los partos de indígenas y mestizas.
Con los términos de j-meen (el que hace porque sabe) o de yum k'in (el señor del culto solar) se designa a los especialistas; los más reconocidos son los "yerbateros" o curanderos (ts'a ts'aak); los médicos diagnosticadores que indican qué "mal viento" o "aire" causó la enfermedad, y en ocasiones curan al enfermo; los yoot'o'ob, masajistas que expulsan la enfermedad provocada por "vientos" o "aires" que se alojan en los músculos y tendones; y el utskinaj bak (huesero). El nojoch aj k'aansaj o "gran maestro" aconseja en caso de conflictos personales y dirige varios rituales; los j-meeno'ob o santiguadores que con sus rituales neutralizan las fuerzas naturales, y sobrenaturales, que causan el "viento de agua" del mediodía, que sopla del poniente o chik'in'ik.
Vivienda
Las casas de los mayas peninsulares son de planta absidal, redondeada en los dos extremos, con paredes de varas entretejidas (bajareque), techos de dos aguas de hojas de guano, palma o zacate, sobre una base de tierra apisonada (buk'tun). En estas construcciones se emplean bejucos para las ligaduras en lugar de clavos.
En la construcción de la vivienda participan los varones de la familia, y en ocasiones reciben ayuda de parientes y amigos. En los poblados grandes existen técnicos especializados, que trabajan en "cuadrillas" y perciben un salario.
El mobiliario es sumamente sencillo en los lugares más apartados, mientras que en los poblados mayores se multiplica con enseres y muebles modernos. Se compone generalmente de sillas de madera con asientos de cuero, bancos de tronco, una mesa, hamacas de hilo de henequén o de algodón; petacas de palma, cestos de bejuco para las semillas y para la ropa, roperos, baúles y máquinas de coser. En la cocina tradicional está un fogón (k'oben) y diversos utensilios, algunos tienen estufas de gas.
Artesanías
Los mayas de la península elaboran múltiples artesanías, empleadas para la decoración, el uso doméstico, el ritual y el suntuario. La cerámica artesanal se compone de escudillas, tazas o "apastes", cántaros o tinajas, comales, ollas y juguetes de barro.
La más antigua técnica de cerámica es el modelado a mano y cocido a ras del suelo en hornos cerrados hechos de mampostería y paredes de tierra, arcilla y piedra. Ticul, Mana, Akil, Maxcanú y Uayma (en Yucatán) y Tepakán (en Campeche), producen artículos de barro.
Respecto a los textiles aún se utiliza en el oriente de Yucatán un pequeño telar en el que se elaboran flecos para orillar las servilletas. Los bordados, ya sean a mano o en máquina de coser se producen en toda la península. Además, se tejen hamacas con fibra de henequén.
En algunas localidades de Yucatán y Campeche -como Mérida, Ticul, Tekax, Valladolid, Calkiní, Campeche y el Puerto de Campeche-, se practica la orfebrería, utilizando las técnicas del fundido del metal y el laminado; con esta técnica hacen rosarios y pulseras de filigrana de oro y coral. En Campeche, Progreso y Mérida, se hacen artículos de concha de abulón, de coral negro y de caparazón de tortugas de carey.
La talabartería se practica en Mérida, Umán, Espita, Valladolid, Ticul, Tekax, Motul, Mérida, Sotuta, Maxcanú; en la ciudad de Campeche fabrican alpargatas, bolsas, carteras, cigarreras, valijas y portafolios, que se comercializan en toda la península y en el sureste mexicano.
En Ticul y Halachó, Yucatán; Becal y Nunkiní, Campeche; y en la "zona maya" quintanarroense se manufacturan sombreros, cestas, canastas, bolsas y petates con hojas de palma de guano y de jipi; manteles, bolsas y servilletas de henequén y artículos hechos a base de bejuco y carrizo. En Dzityá, Tixhualatun y Muna trabajan la piedra labrada.
Territorio, ecología y reproducción social
En toda la península de Yucatán predominan los terrenos calcáreos, pedregosos y, en general, planos. El clima es templado subhúmedo, con precipitaciones pluviales que oscilan entre los 600 y los 1 500 mm anuales. En Quintana Roo y Campeche el clima es cálido, húmedo y subhúmedo, con lluvias en verano; la temperatura promedio es superior a los 22°C; la precipitación pluvial anual oscila entre los 1 000 mm en el norte, a los 2 000 mm en el sureste.
En Yucatán, el monocultivo tradicional henequenero significó la reducción del espacio para el cultivo del maíz, y con el desplome de la industria henequenera los terrenos son abandonados y convertidos en matorrales.
Durante las dos últimas décadas, el desarrollo de las zonas urbanas, de la ganadería y el incremento de la citricultura, han modificado significativamente la superficie boscosa que se ha reducido de 19 millones de ha, a sólo 9 millones. Esta área era la reserva de especies vegetales comestibles, maderables y medicinales.
Según datos estadísticos, el 45% de los campesinos han emigrado a Cancún, Isla Mujeres, Cozumel o Mérida, en busca de trabajo. El fenómeno migratorio es creciente. Los recién emigrados se enfrentan con problemas como son asentamientos irregulares, empleos subcalificados y mal pagados, viviendas de mala calidad, etcétera. La migración al extranjero es, principalmente, hacia Belice, Guatemala, Estados Unidos y Canadá.
Organización social
En la pirámide social se encuentran en primer término los "blancos" o ts'oulo'ob, quienes detentan el control político y económico de la región. En este grupo también están los ricos comerciantes de ascendencia siria y libanesa, que migraron a la península a principios de este siglo.
En segundo lugar se encuentran los "mestizos finos", quienes se reconocen como descendientes de la desaparecida aristocracia maya; visten ropa suntuaria que indica su estatus económico y se precian de hablar "la maya" con soltura y elegancia.
Después, se encuentra el gran conglomerado de los "mestizos"; la mayoría de éstos hablan maya y español. En las ciudades se ocupan como obreros, artesanos, comerciantes o empleados públicos; en los pueblos y en las aldeas pueden ser ejidatarios, peones, pequeños propietarios, profesores, etcétera.
Los "mayeros" o macehuales son campesinos predominantemente monolingües, que habitan en las áreas maiceras alejadas de los centros urbanos. En el pueblo de Xocen Cah, los macehuales se identifican como la "raza de la Cruz" y se organizan en torno al culto de la cruz de piedra, la "del centro del mundo".
Finalmente estarían los "macehuales rebeldes" o jwíit'o'ob o koompas descendientes de los insurrectos de la Guerra de Castas, quienes habitan en la región central del estado de Quintana Roo y se organizan en torno al culto milenarista de la Cruz Parlante. En la actualidad, éstos no superan los 10 mil.
Cada municipio tiene un presidente, así como consejales o ediles, jueces de paz y policías. Estas autoridades están subordinadas a los gobiernos de cada estado. En los pueblos indígenas de la parte central de Quintana Roo, hay cargos militares de general, comandante, capitán y sargento; junto con el nojoch tata, los escribientes (sagrados) y los rezadores, conforman un selecto grupo que está integrado a la administración municipal.
Para un acuerdo matrimonial, los padres del joven realizan varias visitas a la casa de la familia de la muchacha, llevando bebida y cigarros; en la última visita, si es concertada la boda, llevan pan y chocolate. En la ceremonia llamada múujul o "entrega de la dote", el joven lleva a la novia diversos objetos suntuarios, comida y bebida para esa ocasión; el novio realiza el ja'ankabil "servicio del yerno", que es trabajo en las labores agrícolas.
La relación de compadrazgo es importante en lo que se refiere al bautizo católico y al bautizo tradicional, denominado jeets meek', "abrazar a horcajadas"; para "abrir" el entendimiento, tanto a las niñas como a los varoncitos, durante la ceremonia les colocan en las manos los utensilios de trabajo relacionados con su sexo.
Cosmogonía y religión
Según los mayas de la antigüedad, el universo estaba compuesto por trece planos celestes y nueve subterráneos; cada uno de ellos estaba bajo la regencia de una deidad determinada. La tierra constituía el primer plano de los trece que habitaban los dioses buenos llamados Oxlajun-ti'-k'u', en los nueve de abajo, habitaba el grupo de los dioses malignos, conocidos como Bolon-te'-K'u'; en el último de estos planos estaba el infierno o metnal, regido por Aj Puch, "Señor-Destructor o de la Muerte".
Los fenómenos naturales que más influencia tienen en la vida de la gente son las lluvias, los vientos, los truenos y los relámpagos. Para estar en buenos términos con todos los dioses y espíritus que mueven estas fuerzas, el hombre maya emplea la persuasión y el ruego a través de fórmulas mágicas y ceremonias rituales. Para ellos, el mundo sobrenatural es tan real y efectivo como el mundo material.
De acuerdo con los nativos de Yucatán, existen siete cielos sobre la tierra, cada uno de los cuales tiene un agujero en el centro; una ceiba gigantesca se yergue en el centro de la tierra y extiende sus ramas pasando por esos agujeros a través de los diversos cielos hasta llegar al séptimo plano donde reside "El Gran Dios" de los ts'uulo'ob ("blancos"). Por medio de este árbol las almas de los muertos pasan de un cielo a otro, hasta llegar al más alto donde, por fin, permanecen.
En los planos inmediatamente inferiores al que ocupa "El Gran Dios" (Jáyal Dios), están distribuidos todos los demás dioses conocidos como Yumtsilo'ob, así como los "guardianes" de los animales silvestres y los K'ak'as báalo'ob, que son espíritus maléficos o demoniacos.
En antiguas leyendas se menciona la destrucción de mundos anteriores al actual; los dos primeros fueron devastados por un diluvio. Después de esto, vinieron los macehualo'ob de los que descienden los mayas actuales. En la primera época habitaron los p'uuso'ob o "pequeños-seres-con grandes-poderes"; después vivieron los itza'es, que fueron "hombres santos" y a los que se atribuye la construcción de grandes edificios, por medios mágicos. Posteriormente, aparecieron los mayas que vivieron en esos mismos lugares, pero no edificaron nuevas construcciones.
Los mayas fincan su visión del mundo en torno del cultivo del maíz. En algunos lugares aún se rinde culto a deidades mayas prehispánicas como los cháak-es o dioses de la lluvia, a quienes se les ofrecen ceremonias anuales denominadas ch'a cháak con objeto de atraer las lluvias y obtener buenas cosechas en las milpas. También se venera a los "dueños" de todas las cosas y animales, a los YumtsiIo'ob.
Cada pueblo posee un santo patrono y en algunos lugares hay "cofradías" que se encargan de cuidar su imagen y de hacer su fiesta anual. En la "zona maya" de Quintana Roo, el Nojoch Tata o Gran Padre mantiene los rituales para la "Cruz Parlante" protectora del grupo de los cruzo'ob o "rebeldes".
Fiestas
En Yucatán y Campeche, además de las festividades y ritos organizados en honor de las deidades mayas, se celebran fiestas del santoral católico, como las de los santos patronos, la fiesta a la Santa Cruz y la Semana Santa. En el centro del estado de Quintana Roo destacan las fiestas en honor de la Santa Cruz; que coinciden con el inicio de la temporada de lluvias, así como el Sábado de Gloria, fecha en que se enciende el fuego nuevo, llamado tumbul k'aak' o tumben k'aak'.
Entre los mayas se veneraba y festejaba a la deidad de la lluvia, llamada Cháak, para que lloviera y se obtuvieran buenas cosechas.
La fiesta inicia en la casa del mayordomo, "diputado" o kuch-es; él y sus ayudantes costean buena parte de la misma; los gastos ascienden a millones de pesos. El hecho de ser mayordomo da mucho prestigio social.
Relaciones con otros pueblos
Las diferencias sociales en la península se evidencian en la estructura residencial; los mestizos ricos y algunos ts'uulo'ob (blancos, ricos) ocupan la parte central de la población, en tanto que los macehuales pobres viven en la periferia. Existen muchos términos peyorativos con los que "los blancos" designan a las personas de origen maya; la mayor parte de estos términos son vocablos mayas o derivaciones de palabras mayas.
En el pueblo de Chichima, al sur de Valladolid, los nojoch máak (integrantes del consejo de ancianos) mantienen una dura disputa con los representantes de los partidos políticos; lo mismo sucede en la zona maya del estado de Quintana Roo, donde los representantes oficiales del gubernamental Consejo Supremo Maya son repudiados por los koampas o "rebeldes".

  

Pueblos indígenas de Oaxaca conservan sus raíces, sus usos y costumbres


El olor de la tierra mojada con las ligeras lluvias de agosto de los campos de grandes extensiones, sus hombres arando bajo el resguardo de majestuosas montañas, el trabajo de las mujeres desde las 6 de la mañana y niños que contribuyen con los hogares, es la parte pura que se conserva en los pueblos indígenas de Oaxaca, junto con su belleza natural y sus costumbres auténticas desde tiempos ancestrales.
Oaxaca, cuenta con un 45 por ciento de población indígena, del total de población de 3 millones 801 mil 962 habitantes, un millón 719 mil 464 son indígenas. La región oaxaqueña con el mayor porcentaje de población indígena es la sierra norte con un 87 por ciento. El 34% de estos con 5 años y más hablan una lengua indígena.
Pueblos Indígenas de Oaxaca, enclavados en las montañas, detrás de ríos y empedrados peligrosos “sobreviven” entre los rezagos en materia de salud, caminos, desarrollo económico y de índole social, con sus usos costumbres, ante los adelantos del desarrollo tecnológico del cual, muchos se mantienen al margen. Pero se han abierto camino con los recursos que tienen a la mano.

Kikapúes - Kikaapoa

Kikapúes - Kikaapoa
Del nombre
Los kikapúes se llaman a sí mismos Kikaapoa, que significa "los que andan por la tierra". Algunos autores lo derivan de ki wika pa wa: "el que está alrededor" o "el que se mueve, aquí o allá".
Localización
Los kikapúes viven en el lugar conocido como El Nacimiento de los Kikapúes, ubicado en el municipio de Melchor Múzquiz, Coahuila. Este municipio colinda al norte con el municipio de Acuña; al sur con Buenaventura y Progreso; al oriente con Zaragoza, San Juan Sabinas y Sabinas, y al occidente con Ocampo.
Los kikapúes sólo cuentan con una zona urbana de tipo compacto, aunque su distribución no es homogénea. La propiedad de la tierra es ejidal. La población mestiza llamada "mexicana" habita en todo el municipio de Melchor Múzquiz y sus propiedades colindan con las de los kikapúes.
Infraestructura
Se abastecen del agua de los nacimientos del río Sabinas; para el consumo humano la acarrean directamente de ahí, en tanto que para el uso doméstico y para riego es transportada por un canal que corre a lo largo de la colonia en sus dos partes. Este canal tiene ramificaciones que llegan directamente a las casas llamadas "mexicanas" que tienen instalaciones hidráulicas. La leña es el principal combustible; por tradición, en cada casa de invierno o de verano, el fuego sagrado, símbolo de Dios o kitzahiata, debe conservarse durante todo el año. También utilizan gas licuado, el cual es transportado en vehículos particulares desde la cabecera municipal o desde Nueva Rosita y Palau. Varias familias kikapúes obtienen la energía eléctrica de plantas de gasolina; ésta se utiliza para el funcionamiento de los televisores y la iluminación de viviendas; asimismo, utilizan lámparas de gas. Para obtener servicio telefónico, telégrafo o correo, se trasladan a Múzquiz o directamente a Eagle Pass, en los Estados Unidos de Norteamérica.
Antecedentes históricos
A finales del siglo XVII los kikapúes se encontraban al sur de Wisconsin, Estados Unidos. A principios del siglo XVIII se trasladaron al oeste del Lago Erie, y todo hace suponer que regresaron a Wisconsin. Hacia 1730 se formaron dos grupos que se desplazaron hacia el sur: la banda Bermellón se fue a Indiana y la banda de las Praderas se asentó en Illinois. Ambas se coordinaban pero en ocasiones seguían diferentes políticas y movimientos. A mediados del siglo XVIII se desplazaron hacia Missouri y se formó una tercera banda.
Ya en Missouri las tres bandas se dividen y surgen nuevos grupos y nuevos líderes; uno de ellos se dirige hacia Horton, en Kansas, donde se asientan definitivamente; otras se dirigen hacia Arkansas y Oklahoma, donde los kikapúes permanecen desde 1800-1832 hasta la actualidad, en las poblaciones llamadas Shawnee y McLeod.
En 1824, grupos de kikapúes y de shawnees establecieron contacto con la naciente República mexicana, solicitando permiso al alcalde de la ciudad de San Antonio Bexar, estado de Texas, para asentarse ahí; tal solicitud se debió a la ocupación de su territorio por los anglosajones. El presidente Guadalupe Victoria aceptó esta petición. A partir de 1833, los colonos tejanos, dependientes del gobierno de Coahuila, se rebelaron y pidieron su independencia; entre 1846 y 1848 Coahuila perdió el territorio tejano.
En agosto de 1850, los kikapúes, los mascogos y los seminoles solicitaron al gobierno mexicano un territorio donde vivir. Poco después, el inspector general de las colonias de oriente, Antonio M. Jáuregui, se reuniría con tres representantes indígenas: Gato de Monte por parte de los seminoles, Isidro por los mascogos y Popiman por los kikapúes, para firmar un acuerdo. El general José Joaquín Herrera, presidente de México, autorizó la formación de una colonia militar en la hacienda La Navaja. Se aceptó su establecimiento en el país a condición de que los kikapúes, seminoles y mascogos defendieran a los pobladores mexicanos de los ataques comanches, que tuvieran en armas a 200 hombres, y que jefes y guerreros indios estuvieran sujetos al mando del ejército mexicano que les proporcionaría bastimento, parque y armas. Esto quedó asentado en el Acuerdo de Colonización del 25 de octubre de 1850, año en que los kikapúes y, posteriormente en 1851 los seminoles, juraron fidelidad al gobierno mexicano.
En 1852 solicitaron en la ciudad de México el cambio de la colonia de La Navaja por El Nacimiento. Su petición fue aceptada, además de admitir como colonos a sus familiares que estuvieran en territorio norteamericano.
En 1856 se rompe la alianza entre los kikapúes, seminoles y mascogos, por lo que cada grupo exigió territorio propio y regularizado, herramientas y animales de trabajo. En 1859 los seminoles regresan a territorio norteamericano.
En 1865, Maximiliano acepta la petición de los kikapúes de permanecer en la posesión de los cuatro sitios de ganado mayor, concedidos por el presidente Manuel Arista. Benito Juárez también reconoció la cesión de tierras de El Nacimiento, lo cual ocasionó enfrentamientos con los apaches. En 1870, la colonia militar de El Nacimiento se convierte, bajo las mismas condiciones, en colonia agrícola.
Los kikapúes defendieron tenazmente la frontera mexicana, por lo cual el gobierno de Estados Unidos les ofreció trasladarlos a una reserva norteamericana, ofrecimiento que ellos rechazaron. En 1873 unos 500 soldados norteamericanos, al mando del coronel Mackenzie, atacaron un pueblo kikapú mientras los hombres se encontraban de cacería. Asesinaron a 16 personas y capturaron a otras 39, entre los que se contaban mujeres, niños y ancianos, quienes fueron trasladados a Estados Unidos. Los kikapúes formaron un consejo de guerra para perseguir a los invasores en el desierto de Chihuahua. El gobierno mexicano interpuso reclamaciones diplomáticas y ofreció el regreso voluntario de los kikapúes a Estados Unidos si les regresaban a sus mujeres e hijos. En 1873, 500 kikapúes se dirigieron a la reservación de Kansas; de éstos, cerca de 90 decidieron quedarse en México. Este grupo fue trasladado a Saltillo, de ahí se dirigieron a Durango y, en 1874, 22 familias regresaron a repoblar El Nacimiento y a seguir defendiendo la frontera.
Entre 1877 y 1878 se repitieron las invasiones norteamericanas a Coahuila y Nuevo León; con el pretexto de la persecución de comanches y lipanes atacaban el territorio kikapú. Por el temor de un conflicto con Estados Unidos, en 1878 el gobierno mexicano ordenó que los kikapúes que habitaban San Juan Sabinas fueran trasladados a Saltillo y de ahí llevados a la ciudad de México, de donde algunos fueron enviados a la sierra de Tolimán, en el estado de Querétaro y a la hacienda de San Marcos, en Guerrero, mientras que otros fueron expulsados del país o encarcelados.
En 1883 se creó oficialmente la reservación kikapú en Oklahoma, Estados Unidos; en 1890, el congreso de ese país acordó entregar a cada kikapú que se integrara a ella 80 acres de tierra, oferta que no fue aceptada por los kikapúes mexicanos. En 1899, ante la reclamación de los seminoles de las tierras comunes recibidas en 1850, los kikapúes de México y de Estados Unidos protestaron ante Porfirio Díaz y lograron que él les entregara los títulos de propiedad de El Nacimiento. En el primer lustro del siglo XX, 200 kikapúes se trasladaron de El Nacimiento a Tamichopa, municipio de Baserac, Sonora; poco después, un grupo procedente de Oklahoma también se fue a vivir ahí. Actualmente viven en el lugar alrededor de 130 kikapúes.
Al disminuir los combates en la frontera, los kikapúes se dedicaron a la agricultura y a la caza. Volvieron a usar las armas durante la Revolución mexicana en las filas del maderismo y, posteriormente, en las del constitucionalismo. El presidente Venustiano Carranza emitió un acuerdo el 25 de octubre de 1919 mediante
el cual cedía terrenos nacionales a los kikapúes por una extensión de 7 022 ha. Al término de la guerra se dedicaron a la cacería, a reforzar sus vínculos religiosos y a visitar a sus parientes en Kansas, Oklahoma y Texas. En 1937, el presidente Lázaro Cárdenas les dio en dotación un ejido de 4 800 ha para la cría de ganado, y ratificó las 7 022 ha de la colonia agrícola El Nacimiento; les entregó semillas, herramientas y troncos mulares para el cultivo de maíz, y su derecho consuetudinario a la cacería del venado.
Este territorio kikapú, campamento de invierno, se convirtió en un lugar sagrado donde se celebran desde entonces cacerías rituales, misas, ofrendas a sus dioses y danzas.
Los gobiernos posteriores se concretaron a respetar viejos acuerdos con los kikapúes y a apoyarlos en demandas muy concretas de sus autoridades tribales y agrarias, a través de las instituciones específicas.
La conservación de su territorio mexicano, su organización religiosa y la autonomía en sus formas de gobierno, han hecho de los kikapúes un grupo indígena que toma sus propias decisiones.
Lengua
La lengua kikapú pertenece a la familia algonkiniana, originaria de las tribus que habitan en el actual territorio de Estados Unidos, y la hablan todos los miembros de esta comunidad. Dicha lengua es de uso exclusivo para comunicarse entre ellos y consideran que no pueden dejar de hablarla porque Kitzihaiata (Dios) se las enseñó. La mayoría de ellos conoce el español y el inglés; no obstante, el español que hablan es deficiente ya que ninguno de ellos ha recibido instrucción.

Artesanías
La producción artesanal actual consiste en la elaboración de ropa tradicional a partir del curtido de pieles de venado y la fabricación de tehuas o mocasines, mitazas o pantalones, ambas adornadas con chaquira. Las mujeres se encargan además de la preparación de la piel del venado para su corte y bordado con chaquira; realizan esta actividad después de las labores domésticas. Son ellas también quienes se encargan de la comercialización de sus productos, deciden si los venden, si los dejan a consignación o los dan a un intermediario.
Territorio, ecología y reproducción social
La caza es la principal actividad de los hombres kikapúes; con ella se abastecen de carne y pieles. La cacería tiene un carácter ritual y se realiza de manera grupal durante todo el año, sobre todo de enero a abril, meses de celebraciones religiosas de año nuevo, bautizos, misas de agradecimiento a Kitzihaiata y como condición propia del ser kikapú.
La agricultura es una actividad secundaria, pues ellos han sido cazadores por excelencia desde hace mucho tiempo. En El Nacimiento existen pequeñas parcelas individuales; siembran trigo, avena, maíz, cebada, frijol y calabaza.
Los kikapúes tienen en propiedad ejidal una extensión de 7 022 hectáreas, de las cuales cerca de 6 500 son utilizadas como agostaderos y unas 500 son irrigadas.
En El Nacimiento tienen ganado vacuno en propiedad comunal, administrado y comercializado por las autoridades agrarias y tradicionales para gastos sociales y productivos de la comunidad. Hay pequeños hatos particulares propiedad de la familia.
También la recolección de nueces y de chile kipín o piquín tiene cierta importancia comercial; los árboles silvestres son propiedad de los kikapúes y cualquier miembro de la tribu puede juntarlos; los intermediarios llegan al poblado a comprar los frutos.
La ruta ancestral de traslados de campamentos de verano de Norteamérica y de invierno, en México, fue también la ruta para la venta de su trabajo en los campos agrícolas de ese país. En El Nacimiento iniciaban este recorrido después de las fiestas del año nuevo (de enero a abril). Recorrían áreas en las que podían trabajar como recolectores de frutas; al término de la cosecha de un producto en un lugar se trasladaban a otro y así hasta llegar al territorio kikapú. El regreso a El Nacimiento también va precedido de otros trabajos recorriendo diferentes rutas. Estos recorridos aún se realizan año con año; su principal ruta va de El Nacimiento a Oklahoma. Toda la familia realiza de manera coordinada este trabajo. Los ancianos no emigran, se quedan a trabajar en los pequeños campos agrícolas y a cuidar el ganado. Este ciclo inicia en mayo y termina en noviembre, cuando regresan a El Nacimiento a preparar el campamento y las casas de invierno.
Organización social
Las autoridades tradicionales reconocen a un jefe o capitán de la tribu que es, al mismo tiempo, sacerdote. Por diversas circunstancias históricas ahora hay dos jefes o capitanes, que son responsables de la vida civil y religiosa. Ambos dirigen sus celebraciones o "misas", bautizan y vigilan el cumplimiento de las ofrendas a su dios.
Se cree que estos jefes tienen los conocimientos sobre su religión, son los justos y los sabios de la comunidad. Los capitanes eligen como consejeros a ancianos reconocidos como personas de honor; fungen como jueces, organizadores de los trabajos colectivos y de la supervisión de intercambio en el trabajo agrícola. Existen otros servidores religiosos que son responsables de los clanes y de sus propias manifestaciones religiosas.
Las autoridades agrarias o comisariado ejidal, subordinadas a las autoridades tradicionales, son las responsables legales ante las autoridades mexicanas de los asuntos relacionados con la tierra, la cacería y el bienestar comunitario.

Cosmogonía y religión
Todo kikapú debe cumplir con lo que Dios ha mandado. Kitzihaiata escogió a los kikapúes para poblar la tierra, por lo cual deben cumplir con sus mandatos y estar preparados para enfrentar el momento final del mundo, que les permitirá ir con dios a cazar venados de manera permanente. Ser buen kikapú significa cumplir siempre con los ritos de cacería, purificación, año nuevo, fuegos sagrados y bautizos por medio de oraciones, sacrificios y ayunos.
Las celebraciones rituales siempre van acompañadas de carne de venado. El momento culminante de sus oraciones consiste en el consumo de la lengua de este animal, devolviéndolos así a quien se los da, a Kitzihaiata. El venado representa el centro de la vida kikapú; cada venado sacrificado vuelve a nacer. Por esta razón no dejarán de existir y no hay peligro de que se extingan.
El fuego constantemente encendido en el centro de la casa recuerda a los kikapúes que siempre deberán tener encendida la oración a Kitzihaiata. Sobre el fuego sagrado se secan las lenguas y los costillares de venado que se consumirán en las misas y bautizos, en las fiestas de año nuevo y en el regreso a los campamentos de invierno.
http://www.cdi.gob.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=597&Itemid=62

La Cultura Indígena Maya

"Grupo de pueblos indígenas que pertenecen a la familia lingüística maya o mayense y que tradicionalmente han habitado la parte occidental del istmo centroamericano, en los actuales estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo (península de Yucatán), Tabasco y este de Chiapas, en la mayor parte de Guatemala y en algunas regiones de Belice y Honduras, zona comprendida en Mesoamérica. Los mayas no conformaron una cultura homogénea, ya que los distintos grupos, al parecer un total de 28, tenían su propia lengua, aunque todos ellos compartían los ámbitos económico, artístico, religioso e intelectual" (Maya, Microsoft® Student 2009 [DVD]. Microsoft Corporation, 2008)
Capítulo I

Ubicación Geográfica

I.1 Territorio
El pueblo maya ocupó un vasto territorio: 900 km de norte a sur, desde la costa norte de Yucatán hasta la del Pacífico, y 500 km de noreste a suroeste, entre la desembocadura del río Usumacinta y el golfo de Honduras. Se distinguen, al menos, tres grandes zonas, cada una de ellas caracterizada por formas culturales específicas y una trayectoria histórica definida: las Tierras Altas de Guatemala y El Salvador, en la costa del Pacífico; las Tierras Bajas del Sur, en los actuales estados de Tabasco, noreste de Chiapas y sur de Campeche, y las Tierras Bajas del Norte, la actual península de Yucatán.
Se dividió en tres grandes regiones o zonas naturales:
1ª - Zona Norte:
Que incluye los actuales estados de Yucatán, en su totalidad y la mayor parte de Campeche y Quintana Roo. En tal territorio el terreno es pedregoso y semiárido con partes bajas donde predomina una vasta planicie calcárea con vegetación de monte bajo, con clima regularmente seco y cálido en demasía. No hay ríos de superficie, pero el terreno es permeable y el agua se filtra rápidamente, formando corrientes subterráneas que se abren en bocas naturales llamadas "cenotes".
2ª - Zona Central:
Cuenta desde el río Usumacinta o Grijalva en el actual estado de Tabasco, hasta la parte oriental de Honduras, incluyendo también el Petén guatemalteco, Belice y parte de Chiapas. Tiene un clima caliente y húmedo, con lluvias abundantes en la temporada. La vegetación es de tipo tropical.
3ª - Zona Sur:
Comprende las tierras altas y la faja costera del océano Pacífico, con parte de Chiapas, Guatemala y El Salvador. El clima es templado y frío en las serranías, con zonas calientes y húmedas, pobladas de densos pinares y cipreses en su mayoría. Hay alturas que sobrepasan los 1500 metros sobre el nivel del mar.

Historia

Desde un punto de vista histórico, la civilización maya comprende tres periodos: el periodo preclásico o formativo, que comenzó, cuando menos, hacia el 1500 a.C.; el periodo clásico, que duró entre el 300 y el 900 d.C.; y el periodo posclásico, desde el 900 hasta la llegada de los españoles a principios del siglo XVI. Éstos se dividen a su vez en antiguo, medio y reciente, y existen otras subdivisiones suplementarias, como protoclásico, clásico tardío o protohistórico:
Periodo Formativo Maya, periodo histórico de la civilización maya que comprendió aproximadamente desde el año 1500 a.C. hasta el 292 de la era cristiana. También se denomina periodo preclásico.
Los sitios arqueológicos donde se asentaron las primeras poblaciones humanas del continente americano, fechados antes del año 9500 a.C., son muy escasos. En el sureste de México se conocen, atribuibles a ese periodo, las grutas de Laltún en las serranías de la región del Puuc, a 110 km al sur de la ciudad de Mérida, Yucatán.
La domesticación de plantas y la agricultura hicieron posibles la formación de poblaciones sedentarias y el avance de la cultura. Fue durante el periodo formativo maya cuando se inició la construcción de plataformas y de las primeras pirámides para sostener templos de madera. Además se desarrollaron la escultura en piedra y la cerámica de un solo color, así como figuras de barro, metates y otros instrumentos de piedra.
Durante esta etapa destacaron los siguientes sitios arqueológicos: en el área meridional (que comprende las tierras altas de Guatemala, el extremo sur del estado de Chiapas y el extremo occidental de El Salvador), La Victoria, Izapa, El Baúl y Kaminaljuyú; en la región central (que abarca las tierras bajas de Guatemala o El Petén, Belice, la parte oeste de Honduras y una zona de los estados mexicanos de Tabasco y Chiapas), Uaxactún y Tikal; hacia el centro y el norte de la península de Yucatán, en la denominada área septentrional, se fundó Dzibilchaltún, sitio ubicado al norte de la ciudad de Mérida y descubierto en 1941 por los arqueólogos George W. Brainerd y E. Wyllys Andrews. Con más de 19 km2 de superficie, de sus primeros pobladores nos quedan varias plataformas sobre algunas de las cuales se asentaron probablemente pequeñasestructuras de materiales perecederos, como la paja y el barro, que entretejidos formaban las paredes y el techo de las construcciones. En el centro de Dzibilchaltún se localiza el cenote (pozo sagrado) de Xlacáh.
Periodo Clásico Maya, periodo histórico de la civilización maya, que comprendió aproximadamente desde el año 292 hasta el 900 de la era cristiana, durante el cual la civilización mesoamericana alcanzó su clímax.
En su transcurso, que en parte coincidió con el esplendor de Teotihuacán en el centro de México, surgieron numerosas ciudades en la zona, como Yaxchilán y Palenque en el estado mexicano de Chiapas; Quiriguá en Guatemala y Copán en Honduras, o el centro ritual de Piedras Negras en Guatemala. En su fase inicial (325–625) se empleó el arco falso en la arquitectura y proliferaron las inscripciones calendáricas y de variados contenidos en estelas y otros monumentos. Durante su etapa de esplendor, que comprendió del 600 al 900 d.C., florecieron de manera extraordinaria la arquitectura, las estelas con inscripciones, las pinturas murales, hoy en parte descifradas, y diversas formas de cerámica. Se alcanzaron también importantes adelantos en astronomía y aritmética. Tikal fue la mayor ciudad del área maya, que en su apogeo llegó a contar con unapoblación estimada en 50.000 personas. Otra ciudad que floreció en el mismo periodo fue Cobá. Sus ruinas incluyen más de 6.500 estructuras y una amplia red de caminos. Al final de este periodo de esplendor surgieron también Chichén Itzá y en la región Puuc, Uxmal, Kabah, Labná y Sayil, entre otras. En dichas ciudades existen construcciones suntuosas de varios niveles, pirámides de gran altura, estructuras levantadas sobre columnas y patios ceremoniales ornamentados con mosaicos tallados en piedra.
La pintura mural del periodo clásico maya, alcanzó una gran perfección técnica y una gran calidad artística, logrando un difícil equilibrio entre el naturalismo de los diseños y la gravedad impuesta por el convencionalismo de los temas. Aunque utilizan tintas planas carentes de perspectiva los muralistas mayas supieron crear la ilusión del espacio. Primero trazaban el dibujo en rojo diluido sobre una capa de estuco, después se pintaba el fondo quedando las figuras en blanco y posteriormente se iban rellenando los diferentes espacios con sus respectivos colores. Para sugerir la perspectiva y el volumen recurrían al fileteado de las figuras, la yuxtaposición de colores y la distribución de los motivos en diversos registros de bandas horizontales. Los murales más importantes que se conservan son los del sitio de Bonampak (Chiapas). Las pinturas ocupan la totalidad de las paredes de tres habitaciones de un edificio (790 d.C.). Relatan acontecimientos bélicos que incluyen las ceremonias preliminares a la batalla (cuarto I), la batalla (cuarto II) y el sacrificio final (cuarto III). Existen fragmentos de antiguas pinturas en Uaxactún, Palenque, Cobá y Chichén Itzá.
Periodo Posclásico Maya, periodo histórico de la civilización maya que comprendió aproximadamente desde el año 900 hasta el 1527 de la era cristiana. Se le conoce también como periodo mexicano.
En este lapso de tiempo se hizo presente la influencia tolteca de los itzáes, grupo invasor que se estableció en Chichén Itzá e introdujo estilos en el arte y en la arquitectura propia de Tula. Los itzáes llevaron igualmente el culto a diversos dioses adorados en el altiplano central, así como la costumbre de obtener prisioneros mediante la guerra para ofrendarlos al Sol. Chichén Itzá, ciudad muy importante entre los siglos X y XII, presenta en su arquitectura elementos tanto mayas como foráneos. Los invasores itzáes, provenientes quizás de Tabasco, ocuparon Chichén y le dieron su nombre, que significa "boca de los cenotes de Itzá". Al caer Chichén Itzá, Mayapán ocupó su lugar como gran capital y se creó la Liga de Mayapán, alianza entre ésta y las ciudades de Chichén Itzá, Uxmal e Itzamná, entre otras, para defenderse de ulteriores invasiones, que prevaleció hasta el año 1182. Tras cruentas guerras, Hunas Ceel, señor de Mayapán, logró derrotar al grupo itzá de Chichén Itzá y también dominó Itzamná hacia el año 1200 de nuestra era. A partir de entonces, y hasta 1441, Mayapán volvió a ser el centro político de una vasta región, ya no como miembro de una Liga, sino como la capital de un Imperio. Se estima que doce Estados mayas fueron sojuzgados y que el gobierno se centralizó. Durante estos años se introdujeron en la península de Yucatán el arco y la flecha utilizados por los numerosos mercenarios toltecas, llamados para ayudar a mantener el dominio sobre los pueblos sojuzgados. La tiranía impuesta por Mayapán se hizo intolerable y a mediados del siglo XV la ciudad fue saqueada e incendiada. Surgieron entonces pequeños señoríos independientes; la decadencia cultural se prolongó hasta la conquista de Guatemala (1525) y Yucatán (1527) por los españoles. Los itzáes permanecieron independientes en sus remotos dominios hasta 1697, año en que fueron conquistados y su ciudad capital, Petén-Itzá, destruida.



Pueblo mazahua

Son el pueblo indígena más numeroso del estado de México y Michoacán de Ocampo. El término mazahua es un etnónimo náhuatl que significa "gente del venado". Provienen de las migraciones nahuas de finales del periodo Posclásico y de la fusión racial y cultural de los asentamientostolteca-chichimecas. Se asentaron en la zona de San Felipe del Progresodesde entonces.
El censo del año 2000 identificó a 101,759 hablantes de esta lengua (46 709 hombres y 55 080 mujeres). Se encuentran asentados en la región noroccidental y centro-occidental del Estado de México, mayoritariamente en municipios rurales. Desde principios del siglo XVI los mazahuas han ocupado esta zona, que está integrada por una serie de montañas, lomas y valles en los que predomina el clima frío.1

Presencia en la Ciudad de México

En la Ciudad de México, muchos mazahuas se han dedicado desde varias décadas atrás al comercio de textiles, artesanías, frutas y verduras en las calles. Integran la fuerza laboral con más bajos salarios en la capital como albañilería y servidumbre.

Presencia en el Estado de Michoacán

Existen por lo menos 4 poblados en el estado de Michoacán habitados por mazahuas. Los habitantes de estos poblados son en su gran mayoría descendientes de este grupo indígena y en la actualidad se encuentran personas que hablan la lengua y otros que por lo menos lo entienden, aunque no lo sepan hablar. Las comunidades donde hay gente se encuentran en el municipio de Susupuato: Rancho Viejo, Maravillas, Los Guajes, Santa Rosa y El Salto. Los primeros habitantes de estas comunidades fueron originarios del Estado de México que, por haberse convertido al protestantismo, tuvieron que abandonar sus lugares de origen y refugiarse en zonas aisladas y marginadas.2

Otomí



Usos y Costumbres
Si bien la religión está influenciada por el catolicismo, subsiste en algunas localidades, sobre todo en las más aisladas, un sustrato más tradicional, particularmente en lo que se refiere al culto a los muertos, la creencia en el nagualismo y la causalidad de las enfermedades y su curación.
Entre los otomíes, el matrimonio era de carácter endogámico, concertado entre los padres de los contrayentes, a través del patrón de petición de la novia y entrega de regalos a su familia hasta lograr su consentimiento. En la actualidad, las más de las veces, el matrimonio se da por elección propia y cuando ocurre dentro de la localidad, el novio suele prestar su servicio prematrimonial en la casa de los padres de su futura esposa.
En el ámbito cultural, la familia, la música, la danza, la tradición oral, el sistema de cargos para la organización de las principales festividades religiosas de la comunidad, el rito, el culto religioso, y más recientemente, a través de su Centro Ceremonial Otomí, han sido elementos fundamentales para la expresión, conservación y preservación de la identidad y personalidad de este pueblo indígena del Estado, poseedor de un amplio patrimonio cultural e histórico.
En la organización social del pueblo otomí se han conservado formas y autoridades tradicionales, que le han permitido conservar la unidad social de sus comunidades y también preservar su identidad cultural. En los aspectos religiosos destacan los cargos de mayordomos, fiscales, cargueros, topiles, rezanderos y cantores, entre otros, que tienen una gran importancia en la vida cotidiana de cada comunidad.
Vestimenta
El vestido de la mujer otomí, consiste en un chincuete o “enredo” de lana muy amplio y largo de color azul marino o negro, con líneas verdes, anaranjadas y amarillas; y una blusa de popelina de color blanco, manga corta con bordados en motivos florales, faunísticos o geométricos, o bien una combinación de ellos. Es característico de la indumentaria otomí el uso del quexquémetl, que puede ser de algodón, lana o artisela en varios colores.
Historia
Los otomíes o hñähñu aparecen como un pueblo ligado a los Olmecas de Nonoualco y a los estratos más antiguos del Alto Altiplano. Fueron los primeros pobladores del Valle de Tula, incluso antes de la llegada de los Toltecas.

para mayor informacion.. 
http://www.cdi.gob.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=632&Itemid=62